21.4.09

De camino a casa

Cada tarde al salir del trabajo, me dirijo con prisa y no me importa nada más en ese momento que sólo llegar a mi casa. La mirada egoísta de todos los demás pasajeros en el bus, pero el oído se agudiza y escuchas todas las conversaciones alrededor. Unas muy tontas, otras normales, sin embargo, ese día, esta me tocó el corazón.

- "Ya a a esta hora sube mucha gente, verdad? Yo vengo de la clínica, de recoger unas pastillas...
- Sí, tiene que cuidarse porque qué montón de pastillas!"

La conversación se interrumpe por el sonido de un celular.

- "Aló... Sí, dijeron que hay que hacerle otra biopsia..."

Un momento de silencio entre ambas personas y la curiosidad se deja asomar. El mayor de ellos, se vuelve y le dice:

- "Perdón, pero llegué a escuchar la palabra Biopsia... y cuando uno escucha biopsia, hasta que se le paran los pelos!"
- "Sí... Tengo una hija que está internada desde hace tres meses en el hospital. Le atacó algo como un virus el cerebro... De repente fue, y ahora está estable, pero hay que hacerle una biopsia más."

El hombre tiene la mirada perdida mientras cuenta la historia de su hija. Se le ve cansado... Y continúa su relato.

-"En Semana Santa le iban a dar de alta, me la dieron para llevármela a la casa, pero el jueves santo tuve que salir de nuevo en carreras para el hospital a internarla de nuevo. Le dió una reacción alérgica los medicamentos que le dieron, y se brotó por todo el cuerpo, tanto que le dolía mucho y mejor la regresé... Pero ahora le están haciendo muchos exámenes, y yo creo que es mejor así, porque eso ayuda a encontrar cosas a tiempo y controlarlas".

Su compañero de asiento y conversación, un señor mayor (calculo que unos 85 años), le vuelve a ver y opina que para él, eso es más doloroso. Sin embargo, el hombre, escucha paciente y educadamente; con una cara llena de esperanza, a pesar de lo cansado que se mira, le responde:

- "Yo sí prefiero mil veces que a ella le hagan todos los exámenes y cosas que tengan que hacerle, porque así se detectan cosas que se pueden curar a tiempo. Vea, yo tengo un compañero de oficina por cierto, que él tenía cáncer, y se trató y se hizo exámenes a tiempo, y vea, el señor estuvo mal, muy mal, y ahora ya está bien, se le quitó el cáncer!... Es muy duro sí, y cansado, pero yo sólo espero que ella esté bien... Sabe? Sólo tiene 19 años".-

Y cuando este señor terminó así su relato, de pronto mi mente se quedó en blanco. Al momento, empecé a pensar en todas las personas que quiero y que me quieren tanto, como mi familia... En agradecerle a Dios por mi salud y la salud de ellos... Pensé en el tiempo que compartes con tus seres queridos, que hay que sacarles el mayor provecho posible y vivirlos al máximo porque no sabes cuándo ya no podrás compartir con ellos más y en dejar de desaprovechar oportunidades mínimas de expresar cariño a todas estas personas que son importantes para uno día a día.

Tenía días de ver al mismo señor en el bus. La última vez que lo ví, la semana pasada, iba dormido en su asiento... Antes de llegar a su destino, despertó, con la mirada perdida pero siempre con una buena actitud... Se le veía agotado, pero con un rostro lleno de amor hacia su hija... De las conversaciones que escuchas en los buses, ésta, me dejó una gran enseñanza.

Ellos siguen los Zapatos Rojos

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